viernes, 29 de octubre de 2010

DEL PECADOR PUBLICO Y SU ABSOLUCIÓN

" Léalo y Reflexione " Francisco Jiménez Fermín

DE LOS PECADOS PUBLICOS

¿Quién: Personas, Individualidades o Instituciones en las distintas civilizaciones, pueden ufanarse de decir que no han faltado a las normas de la ética y la moral, a la ley natural o a la ley Divina?. Todos hemos pecado. Se han transgredido no solo la ley de los hombres sino también la ley de Dios, se ha faltado gravemente o levemente a lo que ellas establecen, incumpliendo lo que está prohibido o dejando de hacer lo estatuido. Cuando una persona o una institución a la vista de todos comete un delito o una falta grave, merece una pena; sin embargo puede quedar impune por qué no se le acuse, porque es insignificante, por negligencia o componendas de las autoridades o porque no existe institución humana que le juzgue. Este incumplimiento al deber es un delito por comisión por hacer lo prohibido, o un delito por omisión por dejar de cumplir lo establecido. Si bien es cierto que para la falta cometido hay un juez justo que imparta justicia, en no contadas ocasiones puede ser prevaricador. Lo que sí es permanente y verdadero es el juicio justo y misericordioso del Dios Todopoderoso. Este Dios juzgará al hombre, cuando transgreda expresamente la ley Divina del Decálogo, cuando transgreda los mandatos de su Santa Iglesia universal, cuando haya incumplimiento claro y voluntario del ejercicio de su amor por omisión o por comisión y cuando se escandalice públicamente con el pecado, más le valdría al pecador que se le colocara una piedra de molino atada al cuello y ser le arrojara al mar..
En distintos países y en el nuestro, han existido y existen gobiernos, funcionarios e instituciones que cometen pecados graves contra la ley de Dios y la ley de los hombres, y por los tanto como pecadores públicos tendrán que enfrentar los juicios de los hombres en todas las causas que no tengan prescripción, y sobre todo el juicio de Dios que es inexorable. El pecador público es la persona que comete pecado grave, y esta situación pecaminosa, es de hecho conocida por la comunidad donde vive y por su país, De ordinario suele reservarse esta valoración al pecado escandaloso y perturbador del orden público, como delitos ante la ley de los hombres y ante la ley de Dios; Y que los Confesores responsables de otorgar la absolución conocen con certeza los casos al ser solicitada la confesión sacramental.
La Iglesia, desde siempre, urgida por el mandato del Señor: «No deis lo santo a los perros» (Mt 7,6), ha mantenido con tales pecadores una disciplina severa de exclusión, en esta línea ha de situarse la penitencia pública de los primeros siglos del cristianismo. En la administración de los sacramentos este principio de exclusión de los indignos es un deber grave que pesa sobre el ministro del sacramento y, en su defecto, sobre la comunidad cristiana, Admitirlos supondría una cooperación formal al sacrilegio público y al escándalo consiguiente y un abuso de la potestad pastoral,
Si ese pecador público que difama, manipula confunde y descalifica a la Iglesia y a sus autoridades solicitara el sacramento de la reconciliación ha de negársele por las razones expuestas. El pecador público para recibir un sacramento debe disponerse como pecador, mediante sincero arrepentimiento, a confesar sus faltas. Y como pecador «público», debe manifestar públicamente tal arrepentimiento y reparar el escándalo para ser digno de recibir la absolución de su pecado
El pecado público es un pecado grave que tiene sus cimientos en el pecado capital de la soberbia. Lo que se desea o se rechaza en ese pecado puede ser material o espiritual; real o imaginario. Hay personas que parecen buenas e incluso hacen muchas cosas buenas, y a pesar de ello no obtienen santidad, porque están llenos de vanidad y soberbia.
OCT 2010.

miércoles, 27 de octubre de 2010

LOS PECADOS CAPITALES

" Léalo y Reflexione " Francisco Jiménez Fermín

DE LOS PECADOS CAPITALES

Los pecados capitales son siete: Soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula y pereza; no son capitales por ser los más importantes, sino por su frecuencia y relevancia que ocurren en la vida todo creyente y todos son dañinos, especialmente el primero: LA SOBERBIA.

Santo Tomás de Aquino el gran teólogo y filosofo de la Iglesia Católica dijo: “ Un pecado capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable, de manera tal que con el deseo el hombre comete muchos pecados que son origen del vicio primario. Lo que se desea o se rechaza en el pecado capital puede ser material o espiritual; real o imaginario. Todos los deseos pecaminosos y desordenados del hombre conforman la Concupiscencia o tendencia hacia el pecado.

En el Evangelio de este domingo XXX del tiempo ordinario, la Iglesia nos invita a meditar el texto de Lucas 18, 9-14, en la parábola que Jesús expusiera a sus discípulos sobre el Fariseo cumplidor de la Ley y el Publicano, quienes oraron al cielo en el tempo ; el primero se jacta de ser fiel cumplidor haciendo obras buenas y cumpliendo preceptos, y señalando a los demás como no cumplidores del deber; el segundo arrodillado en los últimos bancos, con la cabeza baja, solo reflexiona y pide perdón a Dios por ser un pecador. Cristo les dijo tengan la seguridad que el fariseo se va a su casa sin justificación, y el publicano será justificado y perdonado, concluyendo con la admonición valida parta todos los creyentes: “Todo aquel que se enaltece será humillado y quien se humille será enaltecido.

El Padre Santiago Martín Rodríguez, fundador y presidente de la Congregación Los Franciscanos de María- Misioneros del Agradecimiento” hace la siguiente exégesis del texto evangélico y el cual se publica en todos los medios escritos en América en su Palabra de Vida; “Nos dice que en el mundo secularizado de hoy, donde se vive de espaldas a Dios, o como si Dios no existiera, y de espalda a su Iglesia, su doctrina , su tradición y su magisterio, ejercitando la soberbia en sus diferentes matices; en muchos la soberbia se esconde bajo las galas de la bondad, piensan que cuantas más cosas buenas hagan, mas engreídos están y con más razón juzgan a los demás porque su praxis es inferior a la de ellos. Hay personas que parecen buenas e incluso hacen muchas cosas buenas, y a pesar de ello no obtienen santidad, porque están llenos de vanidad y soberbia. En el fondo se consideran a si mismos superiores a todos y cuando algo les perjudica o cuando ceen que no se le ha atendido o no se le ha hecho caso, se enfadan y hasta se alejan de Dios. Santiago nos invita a arrepentirnos y a reconocer nuestras faltas con humildad y darle gracias a Dios por las cosas buenas, que con su ayuda, somos capaces de hacer, y no pensar que solo damos gracias porque se es bueno, esto lo hace cualquier persona como el fariseo, sino ser consciente de que sin Dios no serían buenas y pedir ayuda al cielo para no juzgar a nadie, porque solo Dios conoce el Corazón del hombre. Hagan lo que la Iglesia nos aconseja: “ Condenar al pecado e intentar salvar al pecador “.

El catecismo de la Iglesia católica en su numeral 1866, define a la soberbia como el pecado capital que consiste en una estima de si mismo o amor propio indebido, que busca la atención y el honor y se pone en antagonismo con Dios.
OCT 2010.

MILLONES DE MILAGROS.

" Léalo y Reflexione " Francisco Jiménez Fermín

MILLONES DE MILAGROS

Por favor no me malentiendan, no se trata de la existencia de milagros por montones o por millones, sino de la realidad que los mismos en la Religión, en la Iglesia de Cristo y en los creyentes existen y son incontables como la arena del mar. Porque el Milagro es una obra, un hecho visible y perceptible por los sentidos del ser humano, que supera las fuerzas de la naturaleza, y es realizado por Dios directamente o por la intercesión de María, los Ángeles y de los Santos. Los milagros de hoy día son una prueba a favor de la Iglesia Católica, recordemos a San Agustín en su tiempo: “Si en la Iglesia Católica hay milagros es porque es verdadera; y si no hay milagros, fue un enorme milagro, que sin milagros el Imperio Romano creyera en ella.”
Estoy convencido que no hay creyente en el mundo que no se ufane de haber recibido un milagro en su persona, en su familia o en su entorno, que la mayoría de las veces es para su consumo, imperceptible para muchos o conocidos e ignorado por otros, el cual se ha realizado cuando con perseverancia y humildad se solicita a Dios, a la Virgen y o sus Santos. Es inaceptable que en la vida de una persona, jamás haya sentido la presencia del Señor; muchas veces ha sido por ignorarle por los muchos intereses e ídolos del mundo. Quienes creemos en Dios con fe viva, cumplimos sus preceptos, hacemos obras de misericordia y frecuentamos los sacramentos de Cristo, bebemos en la fuente del agua clara del Espíritu Santo que llevamos en el alma desde que por el Bautismo somos hijos de Dios y miembros de su Iglesia; lo que nos permite vivir la Palabra de Dios, expresada en las Sagradas Escrituras, en la Tradición de la Iglesia y en su Magisterio. Por ello creemos con fe auténtica no solo en los Milagros de los Patriarcas y los profetas del Antigua Alianza, sino en los Evangelios de la Alianza Nueva. Jesucristo demostró con sus milagros que lo que decía y hacia era verdad porque con el poder Dios todo se puede, Por ello creemos en los Milagros de la Virgen Santísima, de los Ángeles y de los Santos intercesores ante el poder Dios. Por eso creemos con humildad en los millones y millones de milagros que se realizan en todo el mundo concedidos a todo aquel que pida con fe, perseverancia y humildad, y que Dios concede de acuerdo con el plan divino para cada quien..
El incrédulo que no acepta las verdades reveladas por Dios, ni a María como madre de Dios y madre nuestra, ni a los Santos elevados a lo gloria por la Iglesia de Cristo, debemos recomendar que si no creen porque no han visto, deben buscar la fe cristiana para saber que la fe es la garantía de lo que esperamos y la seguridad de lo que no se ve; que se paseen por la fe que tienen de aceptar a su madre como tal, sabiendo que no fueron testigos de su nacimiento; la fe por la historia patria cuando aceptamos a Simón Bolívar sin haber visto, o en aceptar lo que dice la ciencia sin tener conocimiento de la misma. Mírense en el espejo de la devoción mariana de los que acude a los templos a dar gracias a María por favores recibidos, pregúntenle a la Virgen si están en la cierto o equivocados, pídanle que les alumbre el camino de la verdad y que nunca sea tarde para vivir la fe. Y si alguna vez puedan visitar la Basílica de Guadalupe en México vean el milagro permanente de la Virgen en la Tilma de su hijo Juan Diego y todo los prodigios que la misma envuelve. Dios permita hermano en Cristo, bautizado, mas no evangelizado, puedas hacer tu conversión y mantenerla hasta el momento de tu muerte, y en el resto de tu vida asistas al milagro de todos los días que en la Iglesias católica se produce en cada Misa, cuando el pan y el vino dejan de ser especies para convertirse en Cuerpo y Sangre de Jesucristo, quien se queda en la reserva del Sagrario, para su adoración perpetua.(Milagro de Cristo.)
OCTUBRE 2010.






miércoles, 13 de octubre de 2010

SEÑOR, AUMENTANOS LA FE

" Léalo y Reflexione " Francisco Jiménez Fermín

SEÑOR, AUMÉNTANOS LA FE

Que agradable es elevar esta oración a Dios: “Señor auméntanos la fe” y lo decimos en plural por ser una petición del pueblo creyente, que emula la que los apóstoles hicieron en su tiempo. Y esta solicitud que ha de hacerse con verdadero recogimiento de espíritu, con amor sincero a Dios y al prójimo, especialmente en el templo en el momento de la Consagración de la Hostia Santa, o en otro espacio, no tendrá respuesta si la fe que pedimos o la que tenemos, no guarda una intima coherencia con las obras de misericordia corporales y espirituales recomendadas por el mismo Cristo.
Siendo la fe un don de Dios que como virtud teologal se recibe en el bautismo, junto con la caridad y la esperanza, persiste en nosotros aunque estemos de espaldas a Dios, es decir aunque se haya perdido su amor,, porque nos queda fe para creer y esperanza para esperar. Por lo tanto para que esta virtud fundamental no se enfríe ni caiga en la rutina, es necesario una adhesión permanente con Dios o un estar en disposición para lograrlo, mediante una vida de oración ejemplar, el cumplimiento de los mandamientos de Dios, y la frecuencia de los sacramentos en especial la Confesión y la Eucaristía; de tal manera que así protegidos es difícil que la tentación del pecado por ser humanos nos derrumbe, pero también por ser humanos y conscientes, estamos en el deber de levantarnos para creer en la inmensa misericordia de Dios y esperar con humildad la decisión de su amor.
Los Apóstoles que fueron adoctrinados por 3 años en la Palabra de Dios y que confesaron su credo en el Mesías que los guiaban, ante los planteamientos de Cristo de ejercer un verdadero amor al prójimo, en perdonar siempre e incluso al enemigo, y prestar el mejor servicio haciéndose servidores, hicieron un alto para exigir a Jesus que les aumentaran su fe. Esta petición sigue vigente y estará vigente hasta el final de los tiempos, porque se necesita un fe cristiana solida que sepa anteponer ante los preceptos de los hombre y el secularismo de hoy, la Palabra de Dios, la verdad del evangelio, y estar dispuesto a su defensa aún con la misma vida. Necesitamos una fe real y consecuente con Dios, con el prójimo y con nosotros mismos, para que nuestras acciones agraden al Señor, para cumplir con nuestro deber, no por simple temor a Dios, sino por el agradecimiento que le debemos y que estamos dispuestos a ejercer siempre. Auméntanos la fe Señor, no solo para ir a Misa Dominical, sino a misa cada día; para creer en los misterios de la Religión de Cristo; para aceptar que el pan y el vino dejar de ser especies en la consagración ministerial, para ser auténticamente carne y sangre de Jesucristo. Auméntanos la fe, para aceptar que arrepentidos y con propósito de enmienda, en la confesión el sacerdote nos absuelva de la pena eterna. Pero también Señor auméntanos la fe para dar siempre sin esperar recibir, para ver con cariño al hermano que pide, al abandonado, al que deambula por las calles en busca de limosna y tratar de resolver su problema dentro de las posibilidades.. Auméntanos la fe, para ser obediente a las disposiciones de la Iglesia, para lograr la unidad y la coherencia con su mensaje.
Auméntanos la fe para imitar a San Francisco de Asís en su oración: Haz de mi Señor un instrumento de tu paz, donde hay odio ponga amor, donde hay ofensa ponga perdón, donde hay discordia ponga unión, donde haya error ponga verdad, donde haya duda ponga fe, donde haya desesperación ponga esperanza, donde haya tinieblas ponga vuestra luz, donde haya tristeza ponga alegría. Señor hazme un instrumento de tu paz y un fiel cumplidor de tu doctrina.

OCTUBRE 2010.

viernes, 8 de octubre de 2010

HABLEMOS SOBRE EL BAUTISMO

" Léalo y Reflexione " Francisco Jiménez Fermín

HABLEMOS DEL BAUTISMO

En nuestro pueblo no existe gente desagradecida, que deje de dar gracias y que desconozca el bautismo cristiano. Todos han oído hablar del tema, no solo del Bautismo sacramental que hace la Iglesia, sino además del falso bautismo familiar de la imposición del agua. Tanto los religiosos y católicos comprometidos que conocen la materia, están en el deber de enseñar todo sobre este Sacramento instituido por Cristo para la salvación.

Hemos nacido de una madre que nos da la naturaleza humana y con un alma infundida por el Dios Todopoderoso en el mismo momento de la concepción. El nacimiento es un acontecimiento necesario para la expansión de la especie y la conquista del mundo, .hecho que trasciende y hace historia, y no hay ser que deje de celebrarlo o por lo menos recordarlo dando gracias a Dios. El cumpleaños es y será siempre momento sublime en la vida del hombre. Sin embargo ha de tenerse en cuenta que nacemos, crecemos, nos desarrollamos y morimos porque el cuerpo es mortal, pero el alama infundida por Dios, que acompaña toda la vida al cuerpo hasta la sepultura, no muere nunca, porque es inmortal. El alma al nacer está unida al ser humano en forma pasiva, o prácticamente sin vida alguna, y su nacimiento espiritual a la vida de Divina, se inicia de manera trascendente en el ser humano al recibir el Sacramento del Bautismo, mediante el cual nuestro Dios a través de signos se hace presente para activar el alma que nace de nuevo, eliminando o borrando la mancha del pecado original por la desobediencia de nuestro Padre Adán, nos hace hijos adoptivos de su Hijo, nos convierte en soldados del ejercito de Cristo y otorga la Gracia Santificante, que nos auxilia para que nuestra voluntad e inteligencia sepan discernir sobre el llamado que nos hace de hacer el bien y evitar el mal. Esa santidad que da el bautismo, expuesta a las tentaciones por la imperfección de la vida misma, corre el riesgo de perderse en el devenir del tiempo. Y Cristo Nuestro Salvador, conociendo nuestras debilidades nos dejó la Confesión sacramental, para que arrepentidos recuperemos la gracia, pero la misma solo es procedente si antes hemos sido marcados por el sello del Bautismo.

Comprendemos entonces que la fecha de bautismo nunca ha de pasar desapercibida, porque ella es muchísimo mas importante y más significativa que la fecha de nuestro nacimiento tradicional, porque quien nace a la vida de los sentidos, de la carne y del mundo, tendrá vida, pero también tendrá muerte; por el contrario quien nace al mundo espiritual por el Espíritu de Dios tendrá vida eterna. Y esto no son cuestiones intrascendentes, ni deben ser motivos de fiestas y jolglorios, no es una obligación social, ni son tradiciones nefastas de la Iglesia, ni imposiciones de los curas y de las monjas. El Bautismo establecido por Jesucristo es una verdad incontrastable y permanente, es palabra de Dios. Padres y padrinos, si tuvieran dudas, acudan a la Sagrada Escritura, abran su Biblia, y lean el Capítulo 3 completo del Evangelio de San Juan, desde el versículo 1 al 36, donde Jesús dialoga con el anciano Nicodemos, sacerdote de la religión judía de su tiempo, a quien exhorta a nacer de Nuevo, con el agua y desde arriba por el Espíritu Santo.
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No solo recordemos este acontecimiento cuando nos veamos en obligación de obtener el documento "Fe de Bautismo" que otorga el párroco, requisito necesario para recibir otros sacramentos, contentos estaremos todos al recordar con un acto piadoso y de amor a Dios la fecha cuando nos hicimos hijos de Dios y hermanos en Cristo.
OCTUBRE 2010.