martes, 12 de enero de 2010

DIELMA DEL HOMBRE ANTE LA MUERTE

"Léalo y Reflexione" Francisco Jiménez Fermín

DILEMA ANTE LA MUERTE

Para todo ser humano cualquiera que sea su estado, su posición, su credo, su origen etc, la muerte constituye un misterio, y para quien no cree en Dios, ni acepta el alma inmortal del ser, afirma que al morir todo se acaba y no existe vida posterior, su dilema estará en evitarla la muerte a toda costa, usando todo los instrumento que tenga a la mano y que la ciencia le ofrece, aceptándola como un hecho biológico que se cumplirá en un tiempo determinado. Para el creyente que sabe que su cuerpo es mortal y su alma no, enfrentará el dilema de la muerte como lo hace el no creyente evitándola usando los mismos medios. Pero el mayor dilema lo planteará ante el alma que no muere, por creer en Dios, en la resurrección de los muertos, la comunión de los santos y la vida eterna posterior. Por lo que para él la muerte significa un accidente en la vida terrena, necesaria para ingresar en la otra vida. Y sobre esta vida eterna, la teología, y la Iglesia de Cristo, la conciben como un espacio con tres niveles, la gloria en el cielo donde los justos verán el rostro de Jesús, el purgatorio antesala de purificación del alma, con la esperanza cierta de alcanzar el cielo, y espacio tenebroso y definitivo el infierno donde estarán todas las alma que se hayan condenado a si mismo y que murieron de espalda a Dios con faltas graves..

La Salvación del alma a la cual todo ser humano, está permanentemente invitado por Cristo y por su iglesia, será el mayor dilema del creyente, Cristo lo ha dicho el mejor negocio del hombre es ganar la vida eterna ( La Gloria o el Purgatorio) y el peor negocio perderla y condenar el alma, al fuego definitivo y sin regreso, del infierno

Si Reflexionas a conciencia y haces razonamientos lógicos y adecuados, podrás discernir para escoger el camino mejor, el de la no condenación del alma inmortal, y ello se conseguirá siendo fiel a Jesucristo y a su Iglesia, siendo constantes en el amor a Dios y en su misericordia, haciendo el bien y evitando el mal con abundantes obras de misericordia espirituales y corporales, huyendo de las tentaciones del mundo donde el maligno te acosa, levantándote de la modorra, la apatía y la tibieza que puedan acompañarte, y sobre todo orando todos los días, cumpliendo con la ley de Dios y su Iglesia, y frecuentando con gozo los sacramentos en especial la Confesión y la Eucaristía. En este año que se inicia demuéstrale tu amor a Dios con testimonios diarios. ENERO 2010.

domingo, 10 de enero de 2010

LEVÁNTATE NO TENGAS MIEDO 2010

“Léalo Y Reflexione” Padre; Santiago Martín Rodríguez

LEVANTATE NO TENGAS MIEDO
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“El Evangelio de Cristo, Los Papas y la Iglesia católica nos invitan permanentemente, a no tener miedo, a ser testigos de Cristo en medio del mundo secularizado y violento en el que nos toca vivir. El prólogo del Evangelio de San Juan nos recuerda que el Señor es "la luz verdadera que alumbra a todo hombre", pero que fue rechazada desde un principio por aquellos a los que no les interesaba que la luz mostrase sus pecados y defectos. Hoy sucede igual que entonces. Dios ofrece misericordia y el hombre la rechaza y lo que pide es tolerancia; la misericordia, incluso, le ofende, pues implica concepto de pecado y por lo tanto arrepentimiento y petición de perdón; la tolerancia, en cambio, no entra en el fondo moral de las cosas sino que reclama vía libre para hacer lo que cada uno quiera, siempre que no se salten las leyes civiles, las cuales, por cierto, son modificadas continuamente por los Parlamentos para hacerlas cada vez más permisivas. Es el problema del relativismo, la "dictadura del relativismo" como la llamó Benedicto XVI, pues la ideología relativista se convierte en dictadura cuando persigue, de una forma o de otra, a todos los que la rechazan, a los que consideran que la realidad existe, que los comportamientos son buenos o malos por sí mismos y no por lo que cada uno quiera decidir acerca de ellos. Estamos, pues, bajo una dictadura que, como toda dictadura, tiene sus víctimas. Estas son, ante todo, las del aborto y luego vienen las de la eutanasia más o menos encubierta; pero también son víctimas de esta dictadura del relativismo los jóvenes que crecen sin valores objetivos -violencia estudiantil, alcohol, droga, fracaso escolar, fracaso profesional por poca formación y competitividad, las familias -rupturas matrimoniales, violencia doméstica-, la naturaleza –el consumismo está esquilmando los recursos naturales- y la economía -la crisis económica tiene una raíz moral y no es sólo una mera coyuntura ligada a los inevitables altibajos de los ciclos económicos-. También somos víctimas todos aquellos que, como los católicos fieles al Papa, nos negamos a claudicar ante la cultura dictatorial imperante y seguimos reivindicando la existencia de la realidad frente al imperio de la subjetividad. Pablo VI decía que nuestra época no escucha ya a los maestros pues no busca la verdad, pero sigue escuchando a los testigos; debemos ser testigos, con la santidad de nuestra vida y con la valentía de nuestra unión pública a Cristo y a su Iglesia, pero también tenemos que ser maestros, aunque no nos escuche casi nadie, con nuestra formación.” ENE.2010.