sábado, 20 de junio de 2009

RESPETO A JESUS EUCARISTIA

“Léalo y Reflexione” Francisco Jiménez Fermín

CRISTO EUCARISTÍA.

Para un creyente que tenga fe probada, no le será difícil comprender que en un pedazo de pan consagrado por un Sacerdote debidamente, autorizado durante la liturgia de la Misa, esté presente Cristo en carne, cuerpo, alma y divinidad. Y que las Hostias Consagradas se reservan en el templo en la Sagrario, donde se conserva a Jesús Sacramentado, es decir a Cristo en el Sacramento de la Eucaristía. Para esta persona como para cualquier otra durante la comunión cuando come la carne y bebe la sangre de Jesús, su raciocinio no le permitirá discernir sobre las características organolépticas de la especie consagrada como algo distinto a la de un pedazo de pan, solo podrá entenderlo a la luz de su fe, a la luz de lo que cree y acepte de la Palabra de Dios, porque para Dios nada es imposible. La transubstanciación de las especies de pan y vino en cuerpo y sangre de Cristo es posible por ser obra de Dios, esta acción no la realiza el hombre-sacerdote por propia cuenta, aunque esté autorizado por el evangelio y la doctrina de la Iglesia, ello solo es viable por la intervención del Espíritu de Dios.

Es necesario que cada comulgante en el acto de la comunión participe con respeto, recogimiento, circunspección, y trascendencia de la misma; asistamos a recibir a Cristo como la primera vez, preparados, guardando el ayuno, asistiendo en silencio, con gozo y alegría, con un vestido adecuado sin escandalizar, con la mirada fija en la Eucaristía y disposición de dar gracias por el alimento que se recibe. Cuando se recibe la Hostia Santa ocasionalmente, no lo hagas deportivamente, ni para llenar las apariencias y hacer cumplidos. Si recibes la Comunión frecuentemente, evita que el acto sea parte de una rutina, cuando camines hacia ella hazlo en oración espiritual como si fuera la primera vez y agradece a Cristo la oportunidad que te brinda.

Estando Cristificado con la Hostia Santa, te obligas y te comprometes, con tu ejemplo y tu testimonio para promocionar, para apoyar, para expandir y sobre todo para defender a Jesús vivo presente en la Eucaristía, y cada día en la cotidianidad tendrás que luchar en cualquiera de los ambientes donde te toque vivir para el adecentamiento del acto de Comunión, para acabar con vicios, con desplantes, con irrespetos, con inconsecuencias de quienes con muy poco conciencia y muchas veces por ignorancia cometen cada vez ofensas contra Cristo-Eucaristía, y lo que realmente es lamentable, como lo dice el Apóstol Pablo es que se comen su propia condenación.

La tarea es de todos, especialmente de los laicos comprometidos, ayudemos al cura párroco, ayudemos al comulgante, ayudemos a nuestra iglesia. No nos callemos antes las ofensas a Jesús Sacramentado, no permitamos que los masticadores de chicle queden impunes, que la vestimenta playera dé tan mal ejemplo, que haya alguien que quiera compartir la Hostia con su niño que le pide un pedacito del pan eucarístico, que las espaldas y corpiños no estén al aire libre en el momento de recibir a Cristo, que los desgarbados confundan con una vulgar fiesta la solemnidad del Pan Eucarístico que el mismo Cristo nos ofrece. NO PEQUES POR OMISION. JUNIO 2009.