viernes, 20 de julio de 2012

Palbara de Vida 22-07-12


“Palabra de Vida”                                            Franciscanos de María
                                                                          
DOMINGO XVI: Ora et labora

(Mc 6, 30-31):“Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer”.

Jesús, con su ejemplo personal, con sus palabras y con lo que hizo hacer a sus apóstoles, nos está dando un mensaje lleno de equilibrio y madurez humana. Ese mensaje nos dice que es imprescindible y urgente trabajar, pero que es imposible hacerlo si no se está lleno de fuerza y de decisión, para lo cual es fundamental encontrar tiempo para estar con Él, que es la fuente de toda gracia, de toda fuerza, de toda motivación generosa. El mundo nos espera para oír el anuncio del Evangelio, para recibir de nosotros un buen testimonio, para levantar al caído, construir la paz, vestir al desnudo o consolar al triste. Pero ¿cómo vamos a ser capaces de hacer todas esas cosas tan difíciles y generalmente agotadoras, si estamos secos por dentro?. Por eso, el Señor quiso que nos nutriéramos de Él, verdadera fuerza y verdadero alimento. Y quiso también que no engordáramos, es decir que transformáramos en trabajo las energías que recibimos de Él.

Si eres dado a un extremo -tanto si es el trabajo como si es la oración-, piensa que el verdadero camino católico es el equilibrio, la madurez. O dicho de otro modo: el camino de Cristo es el amor, pues ese es el mandamiento que nos dejó el Señor. Pero no sólo se ama cuando se reza o no sólo cuando se trabaja. Así pues, reza y trabaja. Ama siempre, cuando rezas y cuando trabajas. Reza por amor y trabaja por amor.


PROPÓSITO: Encontrar tiempo diario para rezar y, a ser posible, para ir a misa. No rehuir un acto de caridad cuando pueda hacerlo, pero siempre sin sobrepasar mis fuerzas.

lunes, 9 de julio de 2012

Corección FRATERNA 08-07-12


“ Léalo y Reflexione”                                                                     Francisco Jiménez Fermín

 CUANDO, COMO Y DONDE CORREGIR AL HERMANO


            La Corrección al hermano es un deber cristiano y norma a cumplir exigida por Dios, en la palabra del profeta Ezequiel (Ez. 33,7-9): “Todo hombre es centinela o atalaya en el pueblo de Dios para su propio beneficio y el beneficio de la comunidad, por ello cuando el Señor advierta al hermano y le diga: malo vas a morir, tú estás en el deber de corregirlo, de hablarle sobre su mala conducta; si no lo haces el morirá en pena, pero a ti se te pedirá cuenta de esa muerte; si no te hace caso morirá igual pero tu nada tienes que temer.”  Y Jesús nos dice en Mateo 18, 15-20: “Sí tu hermano comete pecado, ve y amonéstelo a solas;  estás en el deber de hacerlo  bien, corrígelo sin escandalizar, con humildad y prudencia, y aún mejor si te haces acompañar con otro hermano. Si no logras que oiga y se corrija comunícalo a la Iglesia, a su grupo, a su parroquia y si persiste en el error considéralo como un pecador público”.
            ¿Cuando y como está Ud en condiciones de cumplir el mandato?, cuando estés consciente que el no hacer la corrección fraterna estando en condiciones de hacerlo, es una desobediencia a Dios por ser un pecado de omisión; retira la viga de tu ojo y podrás sacar la paja del ojo ajeno, estando en Gracia de Dios, y con formación doctrinaria en base a los evangelios y la Santa Iglesia, eleva una oración al Señor para que te ayude y puedas hacerlo a solas, sin escándalo, con humildad, prudencia  y amor. Nadie que realmente ama a Dios y se hace llamar cristiano puede soslayar el deber de corregir, porque al no hacerlo ignora los mandamientos y la ley de Dios que se resumen en el amor al Padre sobre todas las cosa y en al amor al Prójimo como el que se tiene per se, habida cuenta que quien ama al prójimo no le causa daño a nadie.            ¿Y donde lo harás?: Son muchos los lugares y oportunidades para hacerlo, comenzando por el Templo, que es casa de oración, todos en silencio elevaremos las plegarias a Dios, y evitaremos las tertulias entre los feligreses; corrijamos las posturas y comportamientos en el templo, la forma decente de sentarnos, de hacernos el signo de la cruz, el saludo de una paz que parece fuera de la calle entre familiares, cuando ha de ser solo con el vecino del asiento; orar por las muchas comuniones sacrílegas que puedan ocurrir; solicitar al sacerdote que oficia que cumpla antes de misa con las confesiones, y niegue la comunión al comulgante que se acerque  a recibir al Señor en condiciones prohibidas por la Iglesia; corregir a quien comulgue cuando llega a la misa dominical después de la consagración.
            Ejerzamos también la corrección fraterna en nuestro hogar, en el trabajo, en la calle y en cualquier ambiente cuando se ofende a Cristo, se falta a sus mandatos y se malpone su Iglesia. Advirtamos a quienes ejerzan el derecho del voto, que se comete pecado cuando no existe coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, cuando hay indiferencia del aspirante al cargo, quien sin arrepentimiento evidente ha manipulado a la Iglesia y sus autoridades, y la soberbia y el odio siguen siendo sus compañeros de ruta en sus aspiraciones.
            La Iglesia de Cristo, sus autoridades, los cristianos y en especial los católicos comprometidos estamos obligados usando todos los medios legales de comunicación, a mantener la alerta para luchar contra el pecado de omisión, todo lo bueno que se pueda hacer y no se hace, que muchas veces siendo pecados menores van empañando el cristal la santidad y llegan a convertirse en pecado mortal de invidentes cristianos  JULIO 2012

SOBRE INDULGENCIAS 01-07-12


“Lea y Reflexione”                                                                   Francisco Jiménez Fermin
SOBRE LAS INDULGENCIAS
Cualquier acto o elemento que disminuya o remita parcial o totalmente las deudas o las penas que debemos pagar será siempre bien recibido. Sea en el hogar, en el trabajo, en la escuela o en cualquier Institución donde se produzca ese acto que siempre será loable. Los indultos Presidenciales para la remisión de las penas del reo son justas, constitucionales y legales. En la Institución de la Iglesia Católica para los fieles y para los difuntos, desde los primeros siglos del Cristianismo se han venido estableciendo LAS INDULGENCIAS, que son instrumentos también de remisión de la Pena del pecado. La Encíclica del primero de Enero de 1967 del Papa PAULO VI: “Indugentiarum Doctrina” hace una revisión completa de las Indulgencias de la Iglesia. El Cánon 992 del Código Canónico fija el concepto de indulgencia así: “Es la remisión o perdón ante Dios, de la pena temporal debido a los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa- (Sacramento de la Penitencia); remisión o perdón que consigue el fiel que esté bien dispuesto y en determinadas condiciones, por la Iglesia, que, como ministro de la Redención, reparte y aplica con autoridad los méritos de Cristo, de la Virgen María y de los Santos.” La indulgencia plenaria para la remisión total de la pena o parcial para remisión de parte de la misma, o Indulgencia Jubilar dictada en tiempo de jubileo de la Iglesia, las conceden el Papa o los obispos por causas justas y  en determinadas condiciones, que son las condiciones acostumbradas necesarias para poder recibirlas. Las parciales se pueden obtener varias veces al día, las Plenarias solo una vez al día, la jubilar en el tiempo que se decreta el jubileo. Las condiciones acostumbradas para hacerse acreedor del beneficio de la pena son cuatro: 1) Visitar una Iglesia o templo católico, 2)Orar por las intenciones del Santo Padre, 3)Confesarse y 4) Comulgar.

            Las indulgencias que ganamos cada día o en cualquier tiempo, no se puede aplicar a otras personas vivas, pero si se puede hacer por la Iglesia purgante, es decir en beneficio de las almas que purifican su pena temporal en el Purgatorio y que no la saldaron en su vida. Como la Santa Iglesia tiene autoridad sobre todos sus miembros vivos, se tendrá la seguridad del beneficio de la indulgencia que se gana para la remisión de la pena temporal  de cada quien; pero como la Iglesia no tiene autoridad directa sobre las almas del purgatorio, todas las indulgencias que ofrezcamos a los fieles difuntos individual o colectivamente se hará mediante  Sufragios, es decir mediante el ruego que se hace a Dios para que el beneficio que se gana y ofrece con la indulgencia ayude a los fieles de la Iglesia purgante en la condonación de su pena. Esa decisión dependerá de la misericordia de  Dios, y debemos confiar en  ella, y por no tener la certeza de saber si se recibe, la Santa Iglesia nos permite ofrecer más de una indulgencia por el alma del mismo difunto.
            Nuestra Santa Madre Iglesia, a través de quienes han ejercido y ejercen su jurisdicción, desde siempre ha establecido muchísimas Indulgencias. El Libro oficial de la Institución “La Raccolta” contiene todas las oraciones y devociones para cada necesidad y ocasión que producen indulgencias. El 29 de junio de 1967 el Papa Paulo VI publica el documento “El ENCHIRIDION”, lista de indulgencias, donde se señalan 70 preces y practicas cristianas que están indulgenciadas. Podemos citar como depositarios de Indulgencias: el  rezo del Santo Rosario, solo o en grupos; el  Vía Crucis en cuaresma y fuera de ese tiempo, realizado en grupos o individual; las bendiciones con el Santísimo; Las primeras Comuniones, Los Retiros espirituales, las oraciones sencillas como decir con devoción: “! Jesús mío, misericordia”! una o muchas veces al día; o la  ORACIÓN DE CRISTO REY, que da indulgencia plenaria diaria.

Palabra de Vida 15-07-12


“Palabra de Vida”                                Franciscanos de María


DOMINGO XV: Evangeliza aunque no te sientas preparado

(Mc 5, 7-9): “Llamó Jesús a los Doce y les fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja”.

Vivimos unos tiempos que, en cierto modo, pueden compararse con los de los primeros cristianos. No en vano, el Papa Juan Pablo II y algunos obispos han calificado esta situación como un “neo-paganismo”, con el agravante de que ahora el mensaje de Cristo suena a cosa sabida.

Esta situación, tan parecida a aquella, se caracteriza por el rechazo o la indiferencia con que se acoge el mensaje de Jesús. Es corriente oír quejas acerca de lo que cuesta hacer apostolado, de la vergüenza que hay que pasar cuando se tiene que defender a la Iglesia en el ambiente laboral o incluso en el familiar. Además, por ser cristiano pareces ser reo de todos los delitos imaginables, de todas las culpas que el resto de los cristianos hayan cometido en la historia (Inquisición, Cruzadas...), reales, inventadas o exageradas.

Conviene fijarse, precisamente por esas similitudes, en lo que hicieron los primeros cristianos. Ellos no lo tenían más fácil, ya que incluso se jugaban la vida. Sin embargo tuvieron el valor de enfrentarse con un medio hostil y vencieron. Las diferencias entre ellos y nosotros no están, quizá, en las dificultades del ambiente, ni en que ellos tenían más medios materiales para evangelizar, sino en que tenían más fe, más amor a Cristo, más convencimiento de que ser cristiano era una gran suerte. Por eso, aunque tenemos que intentar tener mejores estructuras evangelizadoras –como medios de comunicación-, lo que debemos hacer sobre todo es tener más medios espirituales, más oración, más y mejor testimonio de vida.

PROPÓSITO: No dejarme vencer por la presión ambiental para confesar mi fe. Buscar argumentos, prepararme, solucionar las dudas y objeciones que sé que me van a hacer. Y evangelizar.

PALABRA DE VIDA 01-07-12


“Pal      Palabrabra de Vida”                                                                  Franciscanos de María
DOMINGO XIII: Nadie te puede ayudar como Dios


(Mc 5, 25-30): “Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía muchos años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto... Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias”.

Cada vez hay más personas que acuden a magos y adivinos para buscar recetas de felicidad. Cada vez hay más depresiones y suicidios, fruto en muchos casos de decepciones y de frustraciones. Cada vez hay más matrimonios rotos, más ancianos solos, más abortos. Y, sin embargo, teóricamente, cada vez tendríamos que ser más felices pues el nivel de vida mejora y la prosperidad está arraigada en muchas familias.

El problema está precisamente en que la gente busca la felicidad donde no puede encontrarla. Muchos hacen como la mujer enferma de que habla el Evangelio, que en la búsqueda de la salud, de la felicidad, ha gastado todo su dinero, toda su energía, toda su vida, y en lugar de mejorar ha empeorado. Durante un tiempo, quizá a esa mujer, lo mismo a que a tantos otros, le fue bien. Pero luego volvieron los problemas, incluso aumentados, y de nuevo se ilusionaron con otra cosa material en la que soñaron que podían encontrar la felicidad que buscaban. Y así una y otra vez, mientras va pasando la vida, que es el tesoro que se va gastando y que no tiene forma de ser renovado.

En cambio, aquellos que han apostado por Cristo y que han hecho de Él la fuente de su felicidad la han encontrado y lo han hecho al margen de las situaciones cambiantes de la vida e incluso de los sufrimientos que nunca faltan. Demos gracias a Dios por haberle encontrado y aferrémonos a su manto, sin separarnos de Él, porque sólo Él nos puede curar, consolar, fortalecer y llenar de esperanza.

PROPÓSITO. Analizar dónde estamos buscando la felicidad, en quién estamos poniendo nuestra confianza. Si sabemos que sólo Dios nos da la vida, ser coherentes y acudir a Él.